Grupo de Apoyo de Educación de ESN España. Marzo 2018.

Artículo nº.3. “Erasmus student mobility and the construction of European citizenship”

 

Introducción, ¿de qué trata el artículo?

 

Este artículo trata de analizar cómo afectan los programas de movilidad Erasmus a la hora de identificarse a uno mismo como ciudadano europeo, así como la posición de los estudiantes acerca de la idea de ciudadanía europea y cómo se relaciona esto con el desarrollo de su competencia plurilingüe.

 

¿Quién participó en el estudio?

 

Formaron parte del estudio estudiantes de la Universidad de Lleida que participaron en el Programa Erasmus durante el curso académico 2013/2014 en Reino Unido, Dinamarca e Italia.

 

¿Cómo se obtuvo la información?

 

El estudio tuvo un enfoque mixto. Por un lado, para obtener datos cuantitativos, los estudiantes rellenaron dos cuestionarios, uno antes y otro después de su experiencia de movilidad.

 

Por otro lado, para obtener datos cualitativos, se realizaron grupos de debate con una selección de los estudiantes que habían rellenado los cuestionarios. Estos grupos de debate se realizaron tanto antes de la movilidad como después, separando a los estudiantes según el país de destino.

 

Contexto

 

El concepto de “Ciudadanía de la Unión Europea” se definió en el Tratado de Maastricht de 1992 de la siguiente forma: “cualquier persona con nacionalidad de un Estado Miembro será ciudadano de la Unión”. Además, en 1997, a esta definición se añadió la siguiente aclaración: “la ciudadanía de la Unión debe complementar y no reemplazar la ciudadanía nacional”.

 

Partiendo de esta base, definir el concepto de ciudadanía resulta complicado, ya que existe cierta confusión entre ese concepto y el de identidad. Ambos están conectados, pero a la vez, se diferencian: mientras que la identidad se relaciona con el individuo y su posición respecto a una cultura o grupo de personas; la ciudadanía se relaciona con los lazos establecidos formalmente que unen a un individuo con una sociedad nacional atribuída, que puede incluir o no sentimientos de identidad, pero que también enfatiza derechos y obligaciones hacia su Estado. Esto puede entrar de alguna forma en conflicto con la noción de “Ciudadanía Europea” que se ha establecido desde las instituciones europeas.

 

Por otra parte, una encuesta de la Comisión Europea en 2013 refleja que aunque el 81% de los encuestados afirman estar familiarizados con la noción de “ciudadano de la Unión Europea”, solo el 46% afirman también saber qué significa. Por tanto, la pregunta que surge de aquí es: ¿puede una entidad como la Unión Europea, con su compleja estructura de no-Estado, generar el tipo de sentimiento de comunidad que tradicionalmente se logra a nivel local y nacional? ¿O se puede crear una ciudadanía significativa más allá del Estado?

 

A esto se suma además, ciertos problemas relacionados con el concepto de ciudadanía que se pueden presentar en el nivel nacional, como es el caso de España, donde un gran número de ciudadanos creen que el sentimiento de lealtad hacia la nación española se trata de patriotismo en lugar de nacionalismo. Sin embargo, en una región como Cataluña -en la cual se ha realizado el estudio de este artículo- el discurso dominante concibe a Cataluña como una nación integrada en un Estado plurinacional. Este choque de concepciones está presente en la vida cotidiana, en el modo en que las personas construyen sus identidades y constituye un factor destacado en los estudiantes universitarios catalanes, también cuando se van de Erasmus a otro país europeo.

 

Resultados

 

Los autores agrupan los datos recogidos en los cuestionarios y en los grupos de debate en dos temas principales:

  • Lenguas en Europa: El inglés es útil pero ¿es suficiente?

 

En este punto se analizan las actitudes de los estudiantes en relación a Europa y sus lenguas.

 

La diversidad de lenguas en Europa ha sido parte del debate europeo debido al potencial “peligro” de que todos los europeos compartan una lengua común, a pesar de que las Instituciones Europeas han defendido constantemente que la diversidad lingüística es un elemento importante en Europa, que debe ser promovido y protegido.

 

En los cuestionarios del estudio, se puede ver que los estudiantes valoran las ventajas de saber inglés para comunicarse en otros países europeos, y sienten que saber varias lenguas europeas es importante para la identidad europea, pero no apoyan la idea de que el inglés por sí solo o acompañado del francés y el alemán, deban ser establecidas como las lenguas oficiales de Europa. En este punto, las respuestas dadas antes de la movilidad coinciden con las obtenidas después de ésta.

 

En los grupos de debate, este tema fue uno de los más destacados, donde se cuestionó el rol del inglés como lengua franca en Europa. Lo es a la hora de comunicarse, pero para conseguir una integración cultural en un país concreto, es esencial hablar la lengua local.

 

Del cuestionario se extrae que los estudiantes, paradójicamente, se muestran menos dispuestos a trabajar en otro país europeo después de tener una experiencia de movilidad. Esto puede interpretarse como que la experiencia de movilidad, en vez de promocionar la integración europea y una proximidad con otros países europeos, ha provocado una sensación de distancia y separación en los estudiantes.

 

  • Lealtad Europea

 

En este punto se explora la indecisión en los discursos asociados con la identidad y ciudadanía europea. Mientras que en ocasiones los estudiantes enfatizan la identidad cultural compartida, en otras, son los beneficios prácticos de ser un ciudadano europeo los que constituyen para ellos la clave del “Europeísmo”.

 

No se encontraron grandes diferencias entre los cuestionarios pre y post movilidad en relación a los aspectos de identidad europea, que se puede traducir como una falta generalizada de entusiasmo en relación con los aspectos de identidad europea.

 

Cuando los estudiantes tienen que evaluar diferentes elementos según los consideren característicos de la identidad europea, un factor que aumenta significativamente es el de “valores democráticos”, lo que sugiere que el hecho de estudiar en el extranjero supone que los estudiantes identifiquen Europa más fuertemente con esos valores.

 

En los grupos de debate, se identificaron dos temas principales: (1) la dificultad de diferencia la identidad europea de la categoría más amplia de identidad occidental, y (2) el choque entre identidad europea y la identidad nacional tradicional.

 

  • Identidad Europea vs. Identidad occidental

 

En todos los grupos de debate, emergen sentimientos de proximidad cultural e identidad compartida entre europeos, que aparecen como homogéneos, compartiendo un mismo modo de ser y estilo de vida, que contrasta con los ciudadanos de otros continentes como Asia.

 

En uno de los grupos, uno de los estudiantes une este discurso de perspectiva de Europa como una cultura y un conjunto de valores común con la “herencia cristiana”. Aunque solo es una persona quien une la idea de Europa con el Cristianismo, este mensaje hace eco del debate en los medios europeos que se vivió hace unos años sobre si la Constitución Europea debe incluir una referencia a los valores cristianos de Europa o no.

 

  • Identidad europea vs. identidad nacional

 

La experiencia Erasmus parece que fortalece los sentimientos positivos de los estudiantes acerca de la cultura del territorio que les acoge, así como de su país de procedencia, pero no hacia Europa como un todo.

 

Conclusiones

 

En este artículo se ha explorado cómo los estudiantes que han participado en una estancia del programa Erasmus han experimentado aspectos sobre la noción de ciudadanía e identidad europea. Los resultados muestran que, después de la experiencia, los estudiantes se muestran menos inseguros a la hora de usar una lengua extranjera, lo que significa que se vean capaces de trasladarse al extranjero en el futuro de nuevo.

 

Paradójicamente, los estudiantes se mostraron menos inclinados a trabajar en el extranjero después de su experiencia Erasmus, lo que choca con uno de los objetivos del programa: promover la movilidad laboral.

 

Todos los estudiantes se mostraron muy sensibles acerca del rol de las lenguas locales como indicadores de identidad. Sienten que se necesita promover el plurilingüismo en Europa, y enfatizan que el inglés, la lengua franca más extendida en Europa y en el mundo, “no es suficiente”. Aun así, el inglés se muestra como un puente y un elemento indispensable para establecer una “zona de confort” en el extranjero donde los estudiantes se pueden mover sin mucha dificultad.

 

Este estudio también sugiere que después de la estancia en el extranjero, algunos de los estudiantes se volvieron más escépticos con el proyecto europeo (los alumnos que estuvieron en el Reino Unido), mientras el resto expresaron sentimientos más fuertes de pertenencia a su región de origen o incluso a su país de acogida. Ninguno experimentó mayor identificación con Europa, lo que hace ver que la percepción de países europeos individuales como una parte de una entidad multicultural mayor está todavía lejos de ser una realidad.

 

Uno de los resultados positivos de este estudio, fue que los estudiantes asocian tras su experiencia Erasmus esta identidad europea con valores democráticos. Esto se puede interpretar como la base para desarrollar un sentimiento de ciudadanía europea entre los estudiantes Erasmus, pero los resultados de este artículo dejan claro que el simple hecho de pasar algún tiempo en el extranjero no es suficiente para cambiar las actitudes y visiones profundamente arraigadas en relación a la identidad y a la cultura.

 

No hay duda de que las instituciones de envío necesitan pensar más seriamente y de forma más creativa sobre los programas de preparación que ofrecen a los estudiantes antes de su experiencia de movilidad, en lugar de dejar el impacto de la experiencia Erasmus en el simple encuentro de experiencias aleatorias de los estudiantes.

 

 

Referencias bibliográficas

 

Llurda, E., Gallego-Balsà, L., Barahona, C., & Martin-Rubió, X. (2016): Erasmus student mobility and the construction of European citizenship, The Language Learning Journal, 44:3, 323-346, DOI: 10.1080/09571736.2016.1210911

 

Acceso al artículo


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